jueves, 21 de junio de 2012

De Culto: El Cubo



A quien corresponda:

Primero que todo disculpas por no haber publicado nada la semana pasada. Sé que mucha gente esperaba con ansías mi columna (mentira, lo digo solo para subirme el ego, que yo sepa solo lo lee una prima con mucho tiempo libre y pocas exigencias, mi amigo Toño, y mi mamá que leyó una columna y dijo que no le gustaba), pero por motivos de fuerza mayor me fue imposible escribir mas de un párrafo.

Esperando su comprensión,

Matías Latte

Bueno, estoy de vuelta y las cosas están así: mi jefe volvió de vacaciones y llegó extrañamente amigable, haciéndose el lindo con las secretarias y el chistoso con todos (el primer día ya empecé a sospechar que se trataba de un clon o un robot enviado a estudiarnos y a sembrar el miedo… talvez exagero), lo que ha generado, mas que buen clima la idea de que se va a morir o que tiene un trastorno de personalidad o posesión demoníaca. Constanza, sigue igual de regia estupenda, salió con el Huaso Villa y por lo que me dijo lo pasaron bien, no hablamos mucho de eso y no quiero preguntar tampoco (mentira, si quiero, pero no me atrevo), pero ahora conversamos mucho más y nos reímos harto (ya no tartamudeo, no me río como idiota, ni me ahogo con saliva). Pagué todas las apuestas que había perdido (menos dos asados) y me quedé casi sin plata a mitad del mes, así que a olvidarme de ir al cine hasta fin de Marzo. El Guatón Cáceres volvió de su licencia medio cojo todavía, y me trajo de vuelta las películas y libros que le había prestado, y creo que lo entusiasmé harto, porque me pidió que le prestara y le recomendara más películas (Nota Mental: he creado un monstruo…siempre quise decir eso).

Luego de tratar de educar al Guatón en la senda del buen cine para que no termine yéndose al Lado Oscuro, le hablé de historia del cine, de grandes actores y directores y de cine de culto (que no tiene nada que ver con el culto religioso de alguna iglesia como pensó el Guatón), explicarlo es bien difícil sin conocer un buen número de películas, porque los parámetros no están claros sobre que es y que no es cine de culto (la película de Britney Spears definitivamente no lo es), pero generalmente se trata de películas que trascienden en el tiempo con fieles seguidores y fanáticos, que marcan un hito en la historia del cine y a los cinéfilos los marcan también, que hasta antes del 2000 se traducía en películas que alcanzaban su máxima fama cuando ya salían de cartelera y eran convertidas en devedés o veacheses (léase DVD’s y VHS). Y de esto les hablaré ahora, de una película que se ha ganado este título con el paso del tiempo y sumando seguidores con cada año que pasa, estoy hablando de… (redoble de tambores) EL CUBO.



Corría el año del señor 1999, cuando un día cualquiera de los muchos que pasé metido en el Videoclub de barrio que tenía cerca de mi casa revisando las películas que llegaban y los estrenos de la semana (que nostalgia) me encuentro con un video (sí, era un veachese, se me cayó el carnet) con un título que me cautivó tanto por lo simple como por lo extraño: El Cubo.

Si yo despertara de repente en una habitación que no conozco (no me ha pasado nunca… en serio), solo, confundido, sin la menor idea de cómo llegué hasta ahí, probablemente entraría en pánico (más que probablemente, tanto cine y TV me han criado cierta tendencia a las conspiraciones, a la paranoia y a pensar que Los Otros vendrán por mi en cualquier momento), si además estoy en una habitación de seis por seis (aprox.) con una compuerta en cada muro, suelo y techo, estaría al borde de la claustrofobia. Esa es precisamente la idea de la película, un grupo de personas sin ninguna relación entre sí despiertan en diferentes habitaciones cúbicas (como las que mencioné antes) interconectadas unas con otras por compuertas (también las mencioné antes), habitaciones exactamente iguales salvo por el color de cada una (aquí ya empiezo a ahogarme), y que parecen no tener fin. Este grupo de personas se unirán en la búsqueda de una salida mientras intentan responder las dos grandes preguntas de la película: ¿porqué estamos acá? y ¿quién nos puso acá?.



Por si fuera poco, además de confundidos y sin respuestas, están sin agua ni comida, sin noción del tiempo, y lo que es peor (sí, todavía puede ser peor) muchas de estas habitaciones tienen trampas mortales como lanzallamas, ácido, cuchillos, púas, arañas de rincón, la Quintrala o Keko Yungue y Marcelo Barticciotto cantando Nada Es Importante (tal vez exagero, pero de que son trampas mortales lo son). Los personajes que componen el grupo de “encerrados” son un policía, una doctora, un ingeniero, un fugitivo, una estudiante de matemáticas (de la que enamoré a primera vista cuando vi la película, la actriz se llama Nicole de Boer, que probablemente algún ñoño la recuerde como Ezri Dax en Star Trek: Deep Space 9), y un autista que la lleva y que interactúa en una de las mejores escenas de habitación-con-trampa-mortal-oh-my-god! de la película, imperdible.



Por muy simple que parezca la idea, o la historia es una tremenda película, y no faltará el desubicado que diga “bah! Pero si esta custión es igual que Saw”, pero debo recordarles que esta cinta es de 1997 y Saw es del 2004, por lo que podríamos decir que El Cubo es el papá , o aún más: es el abuelo bacán que peleó en la guerra y que se ganó como un millón de medallas de Saw. Así que si usted amigo lector de esta columna conoce a alguién así me avisa por interno y yo parto altiro a pegarle un tatequieto por desatinado. El director Vincenzo Natali aprovecha la falta de información y la ausencia de motivos para ganar más fuerza en el desarrollo de los personajes que a medida que pasan los minutos terminan volviéndose cada vez mas locos y paranoicos, provocando en el espectador (o sea uno mismo) sentirse cada vez mas angustiado. Cálculos, especulaciones y una mención de nuestro querido país (que aún después de haberla visto un millón de veces sigo sin entender), le dan a la película todo lo que necesita para convertirse en una de mis favoritas de todos los tiempos, y ganarse un lugar de honor en mi cineteca mental. Sólo a modo de información les aviso que la película tiene una secuela (Cube2 Hypercube…. malísima) y una precuela (Cube Zero… algo mejor y que pretende explicar muchas dudas que deja en el aire la primera), pero ninguna se acerca ni a los talones de la primera.



En resumen, una película, que si usted no ha visto debe ver de todas maneras, no lo dejará indiferente, que por muchos motivos alcanzó el status de culto dentro del cine. ¿Entonces? Entonces nada, solo le queda ir a verla corriendo. El Guatón Cáceres al menos ya se entusiasmó y cada vez que conversamos de cine saca una libretita donde anota las películas que quiere ver. Por mi parte me despido afectuosamente de todos ustedes y será hasta la próxima semana, en otra edición de Cinema Expresso.

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