jueves, 21 de junio de 2012

Garfios, espadas y una botella de ron


Definitivo, mi jefe no es mi jefe. Es decir, no es el jefe que tenía antes de que se fuera de vacaciones. Nunca fue un monstruo (tanto), ni un explotador (tanto), o un abusivo (tanto), lo que si está claro es que no era el ser amable y feliz que brinca por los pasillos entonando o tarareando canciones mamonas y con una sonrisa pepsodent a prueba de balas. Algo oscuro hay tras de esto, o un plan de dominación mundial, o una invasión de usurpadores de cuerpos, o tal vez un experimento televisivo y estamos siendo grabados en todo momento en la oficina (Nota Mental: no mirar fijamente las cámaras de seguridad), quizás en el peor de los casos es un virus mutado liberado por la CIA para reducir la población mundial. Esas eran mis teorías e hipótesis hasta que se las comenté a Constanza (no comentaré nada de ella, salvo que sigue tan regia estupenda como siempre), extrañamente ella no entró en pánico como yo esperaba, por el contrario me miró y se largó a reír, “Eres un loco, está enamorado, eso es todo, se nota de lejos”, me dijo, “Imposible, el jefe no es humano, por ende no es capaz de tener sentimientos”, le respondí. Se largó a reír de nuevo y se fue. OK, debo admitir que mi comprensión del mundo está muy influenciada por el cine, los libros, y las series de TV, por eso tengo la tendencia a pensar conspiranóicamente (mezcla de conspiración y paranoia, por si no se entiende), y me cuesta identificar algunas actitudes en los demás. Al almuerzo le comenté la teoría de Constanza al Guatón Cáceres, “Obvio, se notaba de verlo nada más” me dijo, y entonces me sentí idiota (o un desadaptado torpe), si hasta el Guatón se dio cuenta entonces es que estoy muy mal (Nota Mental: la gente que de pronto se ve feliz no necesariamente está tramando la dominación mundial). Fue entonces que me llamó la Vale, y me invitó al cine (Información al lector: si hay una cosa a la que nunca puedo decir que no, es a una invitación al cine, no importa la persona o si me cae bien o mal, no puedo decir que no, nunca), van a dar la última de los Piratas del Caribe dijo, y yo le dije que era hasta Mayo el estreno, entonces dijo que yo eligiera una, la que yo quisiera. Dije que sí. (mala idea, mala idea, mala idea)

A la Vale la conozco de otra pega, nos hicimos amigos, nos reímos, como sabía que me gusta ver películas me invito al cine (obvio, dije que si), vimos Los Piratas del Caribe: La Maldición del Perla Negra, la primera de la serie, la pasé bien (aunque la sensación de la mirada permanente de la Vale durante toda la película, y los intentos por rozarme la mano o tocarme la pierna me incomodaron un poco), la película me gustó, pero a la salida y caminando por la calle la Vale me confesó que yo le gustaba (ya saben que soy torpe para estas cosas), no dije nada entonces, ni al día siguiente, ni la siguiente semana, ni el siguiente mes, hasta que me cambié de pega y no supe más de ella, hasta ahora. Sé que debí decirle algo, pero la Vale me caía bien como amiga, nada más, y no sabía como explicarle eso (Nota Mental: torpe)

Hablar con la Vale, me trajo a la memoria aquella película y como superó mis expectativas. Pirata. Una palabra, un concepto, una forma de ganarse la vida (en esa época y ahora también). El cine de piratas y esas aventuras en alta mar tuvieron su época clásica y dorada en las décadas del 40 y 50, y más actuales se logró ver en los cines a Geena Davis (se lee Yina Deivis) protagonizando La Pirata, o la visión juvenil de los piratas y los tesoros perdidos con Los Goonies (tremenda película). Pero el gran resurgimiento de los piratas en el cine llegó de la mano de el director Gore Verbinski (apuesto que no le suena de ninguna parte, pero es el director de El Aro, y La Mexicana), el productor Jerry Bruckheimer (maestro) y el protagónico de Johnny Deep (que en castellano es Juanito Profundo).



Piratas del Caribe, La Maldición del Perla Negra (2003) Cuando a la industria del cine ya le tocaba un recambio de ideas o el recauchaje de algunas viejas, se estrena esta película, la primera parte de lo que luego sería la más popular franquicia de piratas. La historia nos lleva a los años dorados del transporte y comercio marítimo, y también de la piratería. Conocemos entonces al Capitán Pirata Jack Sparrow (interpretado por Juanito Profundo), a Légolas con el pelo corto (el elfo bueno pa’ las flechas del Señor de Los Anillos) y a una regia estupenda protagonista Keira Knightley como Elizabeth Swann, quien es raptada por una banda de piratas zombies para usarla de sacrificio. Entonces Légolas (que acá no tiene arco ni flechas, pero es seco para la espada) parte a rescatarla con ayuda de Jack Sparrow, quien tiene cuentas pendientes con el capitán zombie barbón del barco fantasma (que antes, cuando no era fantasma era de Sparrow). La cuestión es que como son piratas siempre andan con las dobles intenciones, o triples, porque el que parece que quiere ayudarte en realidad es quien te está traicionando, pero para ayudarte ¿se entiende?. Pero quizás lo más rescatable de toda la cinta es el personaje de Jack Sparrow, la actitud, la forma de moverse, como habla entre dientes todo el rato, y toda la filosofía pirata que desprende lo hacen uno de los personajes mas identificativos del género “pirateril”, ciertamente habrá un antes y un después de Jack Sparrow. El personaje es tan bueno que dan ganas de tener un amigo pirata como él (yo el único pirata que conozco es don Rolando, el caballero del furgón que me llevaba al colegio cuando chico y que pa´l verano maneja un bus pirata al Quisco)



Piratas del Caribe, El Cofre del Hombre Muerto (2006) Fue tan buena la primera parte que los que ponen la plata para ganar mas plata en Hollywood (se lee JOLIGUD) dijeron “Hay que hacer una segunda parte”, y tres años después llegó a las salas de cine la continuación de las aventuras de Jack Sparrow y compañía. ¿Y que pasó? El capitán zombie barbón resucitó para ayudar a Sparrow (porque así son los piratas, primero se mueren pero no se mueren, y si antes se llevaban mal después igual se ayudan porque hay honor entre piratas), porque Jack está en DICOM con un pirata-monstruo-fantasma-pulpo llamado Davy Jones (que no tiene nada que ver con el arqueólogo-ídolo-maestro de otras películas) y tiene que ser su esclavo por siempre jamás, a menos que encuentren el corazón de Davy que está enterrado en un cofré pirata (porque así son los piratas, entierran todo en cofres piratas, desde las cuentas de la luz y el agua hasta sus órganos internos) y que les permitiría dominarlo y saldar la deuda. Pero se meten los británicos que quieren eliminar a los piratas y un monstruo-gigante-come-barcos para que la película sea más entretenida. Al final Jack Sparrow se queda en su barco solo para enfrentar al monstruo (porque así son los piratas, se hunden con su barco aunque se lo esté comiendo un monstruo gigante), entonces Sparrow mira al monstruo y le dice “Y que tanto, eris terrible ‘e pollo monstruo jetón, atrévete a comerte el barco a ver si soy tan pulento” (porque así son los piratas, siempre sueltan una frase maestra a la hora de los quiubos) y el monstruo se come al barco con Sparrow y todo. Fin.



Piratas del Caribe, En el Fin del Mundo (2007) Fue tan rebuena la segunda parte que los mismos tipos de antes dijeron “Hay que hacer una tercera parte” (en realidad hicieron la 2 y la 3 juntas para asegurar altiro más plata). Y al año después de la segunda estrenaron el final de la trilogía. En esta parte la chiquilla regia estupenda, se siente culpable porque ella dejó a Jack en el barco que se comió el monstruo, y hablan con una bruja que les dice que el personaje de Juanito Profundo no está muerto, que está “perdido” en el fin del mundo (que no es el sur de Chile) así que parten a salvarlo todos los piratas y personajes buenos-malos que primero se pelearon y después estaban juntos y después se volvieron a pelear y ahora están juntos de nuevo para rescatar a Jack Sparrow. Mientras tanto los británicos están asociados con el pirata Davy “el pulpo” Jones para eliminar a todos los piratas de puro envidiosos no mas (creo yo). Por su lado, Jack Sparrow está más perdido que los pasajeros del avión de Lost, y volviéndose loco por hablar tanto consigo mismo. Resumiendo: Lo rescatan, se juntan todos los piratas around the world (para los lectores internacionales) para enfrentar a los Británicos y Capitán Pulpo S.A., y terminan peleando en un remolino gigante (es-pec-ta-cu-lar), ganan los buenos, se casan Légolas y la chiquilla regia estupenda, Sparrow se salva, y pierden los malos (muy buena). Y todos felices.



Y bueno, cuando todos pensábamos que la historia terminaba ahí, nos enteramos que se estrenará Piratas del Caribe, En Aguas Misteriosas (ahora en mayo 2011). ¿Y de que va? Como la gente que pone la plata se dio cuenta que el que les daba más plata era Juanito Profundo y su personaje Jack Sparrow, dijeron “Hay que hacer una cuarta parte… y todas las que podamos antes que jubile Juanito”, entonces parece que Légolas y Sra. ya están retirados viviendo su feliz matrimonio y ya no se meten en aventuras piratísticas, porque en esta película no salen. La historia nos lleva junto al Capitán Sparrow, que se reencuentra con un antiguo amor, Angélica (no la de Rugrats, esta es Penélope Cruz en el papel de la chiquilla regia estupenda de turno) quien es la hija del pirata Barbanegra (la barba y los nombres con barba eran una clásica tradición piratística) a quien ayudará en la búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud (que puede que esté en la casa de Peter Rock, pero no creo), lo que da el punto de partida para las aventuras, nuevamente. Pero ojo, el director ya no es el mismo, ahora será un señor Rob Marshall (que también tiene películas buenas, como Chicago o Memorias de una Geisha) por lo que aunque el trailer se ve prometedor habrá que ver que tal la mano del sr. Marshall.



En fin, una saga de piratas que ha entretenido y enganchado para encontrar un lugar de honor en la memoria del público, en gran parte gracias a Juanito Profundo, a quien méritos le sobran. Por lo que si ud. aún no ha visto las películas, espero que apenas termine de leer esta columna (no antes) y de comentar (que no está de más), puede partir corriendo a buscarlas, conseguirlas y verlas, le aseguro que no se arrepentirá. Mientras acá en la pega yo trato de entender un poco más acerca del comportamiento de mi jefe (que insisto: no-es-mi-jefe) y reviso la cartelera para ver que película lo menos comprometedora posible puedo ir a ver con la Vale (Nota Mental: tratar de dejar un asiento de separación entre ambos, por si las moscas), los dejo con un cordial saludo mis estimados amigos, y será hasta el próximo CINEMA EXPRESSO.

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